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Registro contínuo de Oso de Anteojos por guardaparques del Parque Nacional Cordillera Azul

Rene Del Carmen Gonzales Alfaro*, Felix Ushinahua Pinchi, Felipe Sarmiento Huancas, Andrés Cenepo Chasnamote, Pedro Antonio Saldaña Cardenas, Agustín Vergara Quintos, Angel Virginio Acuña Minaya y Bildoso Sangama Guerra

* Parque Nacional Cordillera Azul – INRENA
Jr Leggía 244, Morales, Tarapoto-Perú,
pn-cordilleraazul@inrena.gob.pe
mailcima@cima.org.pe
(042) 81 2530


El Parque Nacional Cordillera Azul - PNCAZ, cuenta con una base de datos para registros de Oso de Anteojos (Tremarctos ornatos) que incluye información de  Inventarios Biológicos Rápidos hechos por el Field Museum de Chicago, investigadores y técnicos de campo, pero especialmente de los guardaparques del área natural protegida. Es así que desde el año 2004, el personal guardaparque ha venido registrando información biológica, principalmente mamíferos grandes, como carnívoros, ungulados y primates.

Los objetivos de implementar este sistema de guardaparques monitores de fauna son

  1. Mantener información biológica (en una base de datos georeferenciada) actualizada, colectada de manera que sea permanente y confiable
  2. Mapear la información de fauna para hacerla accesible y compartirla de modo que sirva como referencia para investigaciones, enfocadas a mejorar el manejo de áreas protegidas
  3. Mejorar el sistema para poder incorporarlo como un forma de registro y mapeo de fauna en otras áreas protegidas.

Este sistema de registro de fauna queda incorporado en el sistema de información mensual reportada por los guardaparques a la Jefatura del PNCAZ. Los registros no se basan en censos estrictos, sino en avistamientos permanentes directos e indirectos (rastros, huellas, vocalización, entre otros), realizado durante sus recorridos rutinarios y patrullajes, utilizando fichas de registro, las cuales han ido mejorándose durante sucesivos cursos de capacitación, con el aporte de los propios guardaparques y de especialistas en fauna del bosque tropical montano y de selva baja.

Así, los guardaparques de Cordillera Azul – distribuidos actualmente en 18 Puestos de Control - logran cubrir permanentemente durante sus patrullajes de rutina y patrullajes especiales una extensión de hasta 1,9 millones de hectáreas entre el parque y su zona de amortiguamiento, la que sería difícilmente cubierta por investigadores, por lo tanto el registro y reporte de la fauna que logran observar durante sus recorridos es significativo, ya que da una buena idea de la presencia de las especies en el parque y sectores de la zona de amortiguamiento, aún cuando no siga los protocolos estrictos de un censo de fauna.

Los guardaparques registran las coordenadas con uso de GPS o en su defecto dando la referencia exacta de la zona y trocha donde se encuentran. Además llevan un registro estricto de los cazadores que ingresan al área protegida, de quienes también  toman información de avistamientos, aunque ésta no sea luego considerada en la base de datos por carecer de mayor detalle, sin embargo es referencia para recorrer los sitios cercanos al esta información indirecta.

La base de datos georeferenciada que se genera debe pasar por un trabajo de filtrado y ajuste de la información, para que sea confiable, tanto biológica como geográficamente. Cada evento registrado en esta base de datos es ploteado en mapas (ArcView), donde puede ser sobrepuesto a otros temas como: imágenes satélite, mapas de vegetación y hábitats, altitud, entre otros, dependiendo de la necesidad.

Tomando en cuenta las fichas de registro mensual de fauna entre los años 2004 y 2007, se tiene que los guardaparques reportaron un total de 400 registros de aves pertenecientes a 60 especies y 770 registros de mamíferos pertenecientes a 45 especies. Pero al revisar los informes mensuales narrativos, se encontraron entre otros datos un total de 550 registros para solo 4 especies:
- Jaguar (Panthera onca)
- Oso Andino (Tremarctos ornatos)
- Lobo de río (Pteronura brasiliensis) y
- Guacamayo militar (Ara militaris)

Esta última no reportada en las fichas de registro de fauna.  Sistematizando la información de las fichas de registro y de los informes narrativos se ha podido obtener un total de 7597 registros para estos 4 años.

En cuanto a la información de Oso en Cordillera Azul, existen registros para las cuencas de los ríos Mishquillaquillo, Chipaota, Ponasa, Biavo, Pauya y Alto Huallaga; en todos los hábitats entre los 170 m y 2200 msnm.

Comparando la información general de fauna que ha sido registrada por guardaparques versus la información obtenida solamente para el Oso Andino tenemos que el 0,41 % de los datos corresponden al oso con 139 registros directos e indirectos. Así, es el sector Mishquiyaquillo (PC 16) en la cuenca del Ponasa, el que tiene los mayores registros de fauna y también para Oso (7,01 %), seguidos por tres puestos pertenecientes al sector Tocache (PC 53 con 4.22%, el PC 27 con 2.58%, y el PC 63 con 2.08%).

Ventajas del monitoreo de fauna implementado por Guardaparques: (1) tienen permanencia en la zona y pueden mantener la constancia en los recorridos y los registros de fauna (2) conocen bien la fauna, especialmente si son locales, (3) abarcan extensas área en sus recorridos aumentando las posibilidades de de registro.

Entre las desventajas del monitoreo implementado por Guardaparques:

  1. Requiere de gran esfuerzo de capacitación, especialmente si no tienen un nivel técnico
  2. Al inicio los datos pueden ser inexactos o se pierde la información por falta de costumbre de registrar regularmente  lo observado
  3. La búsqueda no siempre puede ser intensiva y los registros no son levantados siguiendo un censo estricto de fauna estandarizado, por lo que no puede dar una idea precisa de la abundancia de las especies registradas, esto se deduce de la escasa proporción de registros por huellas y vocalizaciones versus observación directa.

Sin embargo se puede mantener en el tiempo un registro continuo de la presencia de las poblaciones de ciertas especies, y notar de manera rápida una disminución en los registros indirectos o una eventual extinción local.

Recomendamos:

Fortalecer las capacidades de los guardaparque en la toma de datos biológicos, ya que existen habilidades y experiencia en la detección y reconocimiento de las especies, pero no de sistematización de los registros

Reforzar el flujo de información para hacerlo mas eficiente, si los guardaparques y técnicos del ANP pueden sistematizar esta información en formatos de base de datos georeferenciadas la información será mas fluida y habrá mayor capacidad de respuesta a amenazas; con las investigaciones generalmente hay que esperar al desarrollo de una tesis o publicación

Generalizar el sistema de monitoreo para ser utilizado en otras ANP, creando una gran base de datos georeferenciada, que no dependa únicamente de investigaciones ocasionales en el ANP, sino que puede servir como insumo para futuras investigaciones.
 

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